Cada mañana, antes del amanecer, la pequeña Nora, de tan solo 6 años, camina descalza hasta la cuneta. Con una bandeja de plátanos en equilibrio sobre su cabecita, llama suavemente, esperando que alguien los compre. No los vende para comprar juguetes ni dulces, sino para comprar medicinas para su madre moribunda, Alice.
PorGabriel7 de febrero de 2026Noticias Cuando Daniel entró en la sala y vio a la pequeña Nora, se le paralizó el cuerpo. Abrió los ojos […]