
Todas las noches sentía que alguien estaba en mi casa, así que instalé una cámara en mi habitación, y cuando revisé las imágenes por la mañana, me horroricé 😱😲
Cada noche sentía lo mismo: alguien estaba en mi casa.

La sensación no apareció de inmediato. Al principio, solo había sonidos, tenues, casi imposibles de percibir. El suelo crujía, como si alguien diera un paso cauteloso. Un golpe sordo, como si alguien hubiera chocado contra un mueble. A veces, un crujido apenas audible, como si alguien abriera el armario o revolviera entre mis pertenencias. Me quedé allí tendido en la oscuridad, paralizado, con miedo incluso de respirar.
Sentí como si un extraño caminara por mi apartamento. No hacía ruido ni era agresivo; al contrario, con demasiado cuidado. Como si ese “alguien” conociera bien mi casa y no quisiera ser visto. Oía los pasos con más frecuencia en mitad de la noche, entre las dos y las cuatro, cuando el cuerpo se siente pesado y la mente parece divagar.
Por la mañana, me esperaban cosas extrañas. Las cosas nunca estaban donde las había dejado: mi teléfono, en la cama, aunque había estado en el escritorio la noche anterior; la ropa, tirada sobre la silla; en el suelo, cosas que definitivamente no había dejado allí. A veces, la habitación estaba completamente desordenada, como si alguien hubiera revisado el armario. Lo achacaba al cansancio, a la falta de memoria, convenciéndome de que simplemente no lo recordaba.
A veces, incluso me desperté por la noche con la clara sensación de que alguien me observaba. Pero no abrí los ojos; me dije a mí mismo que era solo un sueño, solo mi imaginación. Hasta que el miedo se volvió demasiado real.

Una mañana me desperté temblando y me di cuenta de que no podía seguir así. Instalé una cámara en mi habitación. La apunté a la cama y la dejé grabando toda la noche. Estaba seguro de que si alguien realmente estaba en casa, la cámara lo detectaría.
A la mañana siguiente, me senté a revisar las imágenes. Y lo que vi en pantalla me heló la sangre. 😲😱 Esperaba cualquier cosa, menos esto. Continúa en el primer comentario 👇👇
Al principio, nada. Duermo, inmóvil. Pero entonces… me vi incorporarme lentamente. Sentarme en el borde de la cama. Levantarme.
La cámara capturó cada movimiento: tranquilo, firme. Caminé por la habitación, abrí el armario, saqué ropa y la tiré sobre la cama y el suelo.
Cogí el teléfono, lo miré y lo dejé en otro sitio. Rocé la silla y lo tiré. Luego volví a la cama y me acosté de nuevo, como si nada.

Me quedé mirando la pantalla, apenas podía respirar. No había nadie en la casa. Nadie más que yo.
No recordaba nada. Ni los pasos, ni los movimientos, ni el desorden. Todas esas noches, todo ese miedo, todos esos sonidos… era yo. Mi sonambulismo. Mi yo nocturno, que jamás supe que existía.
Y lo más aterrador no fue que alguien hubiera estado caminando por mi casa. Lo más aterrador fue que ese “alguien” había sido yo todo el tiempo, y que ahora me enfrento a un largo proceso de tratamiento.


