Dos potentes tormentas marinas azotaron la zona, provocando fuertes vientos, lluvias torrenciales y un oleaje peligroso que obligó a suspender las actividades marítimas.
Las autoridades emitieron advertencias urgentes a pescadores, navegantes y residentes costeros para que evitaran las zonas litorales, ya que los puertos cerraron y se suspendió la navegación.
Varias embarcaciones tuvieron dificultades en aguas turbulentas, lo que llevó a los equipos de emergencia a mantenerse en alerta máxima, aunque no se han reportado heridos.
Los meteorólogos advirtieron que las tormentas podrían intensificarse, aumentando el riesgo de inundaciones costeras. Se recomendó a los residentes que permanecieran en sus casas, aseguraran sus pertenencias sueltas y se prepararan para posibles evacuaciones, siguiendo las actualizaciones meteorológicas oficiales hasta que las condiciones mejoren y sea seguro.


