La gente pensaba que era una salida nocturna más, pero todo cambió en un instante.

El festival Route 91 Harvest en Las Vegas se convirtió en uno de los tiroteos masivos más mortíferos de la historia moderna de Estados Unidos cuando un hombre armado abrió fuego desde el hotel Mandalay Bay.

El ataque cobró la vida de 60 personas e hirió a cientos, dejando profundas secuelas emocionales y físicas en los sobrevivientes, sus familias y los socorristas.

El personal de emergencia, los hospitales y la ciudadanía respondieron con rapidez, salvando muchas vidas gracias a la coordinación de esfuerzos. En los años posteriores, esta tragedia impulsó mejoras en la preparación ante emergencias, la seguridad de los recintos y la atención a los traumatismos.

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