{"id":9893,"date":"2026-01-16T06:21:11","date_gmt":"2026-01-16T06:21:11","guid":{"rendered":"https:\/\/news5.chainityai.com\/?p=9893"},"modified":"2026-01-16T06:21:13","modified_gmt":"2026-01-16T06:21:13","slug":"un-camionero-solitario-ve-a-una-joven-inconsciente-que-se-esta-convirtiendo-en-comida-para-los-buitres-entonces-el-hace-esto-cuando-vi-aquella-escena-senti-que-el-mundo-se-me-iba-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/news5.chainityai.com\/?p=9893","title":{"rendered":"Un camionero solitario ve a una joven INCONSCIENTE que se est\u00e1 convirtiendo en comida para los BUITRES\u2026 entonces \u00e9l hace esto\u2026 Cuando vi aquella escena, sent\u00ed que el mundo se me iba a detener en el pecho."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posted on&nbsp;<a href=\"https:\/\/zexoads.com\/un-camionero-solitario-ve-a-una-joven-inconsciente-que-se-esta-convirtiendo-en-comida-para-los-buitres-entonces-el-hace-esto-cuando-vi-aquella-escena-senti-que-el-mundo-se-me-iba-a-eric\/\"><time datetime=\"2026-01-12T15:00:42+07:00\">12 January, 2026<\/time><\/a>&nbsp;by&nbsp;<a href=\"https:\/\/zexoads.com\/author\/eric\/\">eric<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ven\u00eda solo, como casi siempre, con el motor rugiendo bajo mis pies y el calor pegado a la cabina como una manta sucia. La BR-135 atravesaba el Piau\u00ed con una dureza que s\u00f3lo entiende quien vive de la carretera: asfalto cuarteado, tierra roja en el hombro, matorral bajo estir\u00e1ndose hasta perderse en el horizonte. Era final de tarde. El sol, bajo y naranja, hac\u00eda que todo pareciera suspendido, como si el tiempo dudara un segundo antes de seguir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"300\" src=\"https:\/\/news5.chainityai.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-152.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-9894\" srcset=\"https:\/\/news5.chainityai.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-152.png 300w, https:\/\/news5.chainityai.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-152-150x150.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo llevaba a\u00f1os manejando ese tramo. Conoc\u00eda sus curvas, sus baches, el \u00e1rbol torcido que serv\u00eda de punto de referencia, el lugar donde la polic\u00eda se escond\u00eda para cazar al camionero cansado. Y a\u00fan as\u00ed, ese c\u00f3a, algo me sac\u00f3 del piloto autom\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que mi esposa muri\u00f3, hace tres a\u00f1os, mi vida se hab\u00eda vuelto eso: cabina, volante, carga, descarga, otra carga, otra ruta. Ten\u00eda una cocina peque\u00f1a en Teresina, s\u00ed, pero era un lugar al que regresaba dos en tres kias al mes, como quien visitaba una habitaci\u00f3n ajena. Prefer\u00eda el ruido del motor al silencio de la casa vac\u00eda. En la carretera la soledad no exig\u00eda nada: no ped\u00eda conversaci\u00f3n, no esperaba que yo fuera m\u00e1s fuerte, m\u00e1s alegre, m\u00e1s entero. Solo me dejaba existir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/db6a42661c9956ea53149bea75bb0000.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-45\/html\/container.html\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ven\u00eda de S\u00e3o Lu\u00eds, con material de construcci\u00f3n rumbo a Barreiras, Bah\u00eda. Hab\u00eda almorzado pesado en un restaurante de borde de ruta, de esos con sillas pl\u00e1sticas y caf\u00e9 negro que te endereza el alma. Luego regres\u00f3 al asfalto con la cabeza ligera y el cuerpo pesado, pensando en llegar al pr\u00f3ximo punto de parada, sin prisa. La prisa es para quien tiene un abrazo esper\u00e1ndolo en casa. Yo s\u00ed, no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El calor empez\u00f3 a aflojar cuando el sol descendi\u00f3, pero la tierra segu\u00eda ardiendo. Las cigarras cantaban con insistencia, un ruido constante que, de tan repetido, se vuelve m\u00fasica. Yo iba child la mente lejos cuando lo vi.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio pens\u00e9 que era basura en el hombro, un mont\u00f3n de restos que alguien hab\u00eda tirado: un saco viejo, una prenda, algo sin forma. Pero entonces vi el c\u00edrculo. Cinco, seis urub\u00fas grandes, negros, quietos. Lo extra\u00f1o era eso: no peleaban, no se empujaban, no se desesperaban. S\u00f3lo esperaban, con una paciencia fr\u00eda, como si supieran que el tiempo trabajaba para ellos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/db6a42661c9956ea53149bea75bb0000.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-45\/html\/container.html\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi pie afloj\u00f3 el acelerador sin que yo lo ordenara. El motor protest\u00f3 un poco. El coraz\u00f3n me toca las costillas con ese ritmo que aparece antes de la certeza. Y cuando el cami\u00f3n se acerc\u00f3 lo suficiente, la certeza me atraves\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda una joven tirada en el suelo, boca arriba, con los brazos abiertos como si hubiera ca\u00eddo y se hubiera rendido. La ropa clara estaba manchada de tierra roja y rota en el hombro. Un pie desnudo, la bota a un par de metros, el otro pie todavia calzado pero torcido en un \u00c1gulo que no era normal. El cabello oscuro le tapaba parte del rostro. La piel, palida, casi gris bajo la luz del atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fren\u00e9 unos cincuenta metros m\u00e1s adelante. Me qued\u00e9 un instante con las manos clavadas al volante, respirando fuerte, sintiendo el temblor en los dedos. En la carretera uno aprende temprano que ignorar tambi\u00e9n es elegir. Pod\u00eda seguir, encender la radio, acelerar, llegar a mi destino y decirme que no era asunto muio. Nadie me iba a juzgar. Nadie me iba a exigir explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero yo iba a saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9 en mi esposa. En como enferm\u00f3 r\u00e1pido y yo, siempre lejos, no vi las se\u00f1ales. In the case of tarde cuando yo estaba en ruta y se qued\u00f3 horas sola hasta que una vecina la encontr\u00f3. En como legu\u00e9 tarde al hospital. En esa culpa que se te queda pegada como polvo de carretera: por m\u00e1s que te laves, no se va.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apague el motor. El silencio se volvi\u00f3 enorme. Baj\u00e9 de la cabina con las piernas pesadas y el coraz\u00f3n disparado. Los urub\u00fas me miraron como se mira a otro animal: sin miedo, solo midiendo. Uno ten\u00eda el pico casi tocando la cara de la chica. Otro tiraba de la bota como si probara si ya pod\u00eda llev\u00e1rsela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agarr\u00e9 una piedra y la lanc\u00e9 lejos. Grit\u00e9, golpe\u00e9 el suelo con las botas, hice todo el ruido que pude. Ellos retrocedieron, pesados, sin ganas de irse. Uno alz\u00f3 vuelo hasta una rama seca. Los dem\u00e1s se quedaron a distancia, esperando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me arrodille junto a ella. El suelo estaba caliente, la tierra se me peg\u00f3 a la rodilla. Busqu\u00e9 el pulso en el cuello con una mano temblorosa. Ah\u00ed estaba: d\u00e9bil, lento, pero vivo. Sent\u00ed un alivio feroz y, al mismo tiempo, una rabia que me subi\u00f3 por la garganta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando aparte el cabello con cuidado vi los golpes: un hematoma oscuro en el rostro, rasgu\u00f1os, la boca seca y agrietada. A pocos metros, un celular con la pantalla instalada brillaba bajo el sol. Demasiado lejos para ser un accidente. En el hombro de la carretera se vieron marcas de neum\u00e1ticos recientes. Y la forma en que su ropa estaba rasgada no parec\u00eda una simple ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien le hab\u00eda hecho eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y la hab\u00eda dejado ah\u00ed, como si fuera nada, contando con que el calor, la sed y los urub\u00fas terminaran el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La levant\u00e9 con cuidado. Era demasiado liviana, como si la vida se le estuviera yendo de a poco. La llev\u00e9 hasta el cami\u00f3n con el cuerpo ardi\u00e9ndome de adrenalina. La acomod\u00e9 en el asiento del acompa\u00f1ante, le puse una camisa vieja doblada como almohada y cerr\u00e9 la puerta. Me qued\u00e9 un segundo mir\u00e1ndola, escuchando su respiraci\u00f3n d\u00e9bil, y ah\u00ed, en ese instante, supe que ya no era s\u00f3lo \u201cun camionero pasando\u201d. Ya estaba metido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y todav\u00eda no entend\u00eda cu\u00e1nto pod\u00eda costarme esa decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conduje en direcci\u00f3n a una ciudad peque\u00f1a que recordaba del mapa mental de mi vida en ruta. No era un hospital grande, pero era el \u00fanico cercano. La noche cay\u00f3 r\u00e1pido. Encend\u00ed los faros. El asfalto se abr\u00eda delante de mui como una cinta negra sin fin. Ella solt\u00f3 un gemido, casi imperceptible, y eso me presion\u00f3 el alma: estaba regresando, estaba despertando, y yo no sab\u00eda c\u00f3mo explicar nada sin asustarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando vi sangre en su sien, par\u00e9 en el hombro, limpi\u00e9 como pude con agua y la tela de mi camisa, presionando despacio. Le habl\u00e9 sin pensar, como si mi voz pudiera sostenerla: \u201cAguanta. Ya falta poco\u201d. No s\u00e9 si me oy\u00f3, pero yo necesitaba decirlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegu\u00e9 a la cl\u00ednica de la ciudad como se llega a un refugio en medio del desierto. Un edificio bajo, una cruz pintada en la pared, luz encendida adentro. Entr\u00e9 carg\u00e1ndola y las enfermeras corrieron hacia mui con los ojos abiertos del susto. La recostaron en una camilla, revisaron su presi\u00f3n, su respiraci\u00f3n, el golpe en la cabeza. Una de ellas, mayor, dijo en voz baja lo que yo ya sab\u00eda: eso no era una ca\u00edda. Era violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e9dico lleg\u00f3 poco despu\u00e9s y, apenas vio las marcas de sus mu\u00f1ecas, le endureci\u00f3 el rostro. \u201cTenemos que avisar a la polic\u00eda\u201d. Y de golpe mi alivio se mezcl\u00f3 con otra cosa: miedo. Porque cuando entra la polic\u00eda, entran las preguntas. Y cuando un hombre solo llega con una chica inconsciente, en una carretera vac\u00eda\u2026 la sospecha es casi autom\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los agentes llegaron esa misma noche. El sargento, un hombre cansado con bigote gris, me mir\u00f3 como quien ha visto muchas mentiras y unas pocas verdades. Me hizo contar todo desde el principio: d\u00f3nde par\u00e9, cu\u00e1ntos urub\u00fas vi, si la toqu\u00e9, cu\u00e1nto tiempo estuve, si vi un auto, si la conoci\u00f3. Sent\u00ed la rabia subirme cuando sus preguntas rozaron la insinuaci\u00f3n, pero me tragu\u00e9 el orgullo. No era el momento de pelear. Era el momento de salvarla y de que esos monstruos no escaparan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me llevaron a la comisar\u00eda a declarar. Un edificio viejo con olor a papel humedo y caf\u00e9 recalentado. Me preguntaron lo mismo una y otra vez, como si al repetir la historia podr\u00eda encontrar una grieta. Les habl\u00e9 de mi esposa, porque una pregunta sobre mi vida me arranc\u00f3 la verdad sin querer. Les dije que viv\u00eda solo, que la carretera era mi casa, y vi en los ojos del sargento un destello de comprensi\u00f3n: no era sospecha por maldad, era miedo an equivocarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche dorm\u00ed mal en la cabina. Afuera, la ciudad peque\u00f1a respiraba en silencio. Yo, adentro, no pod\u00eda dejar de imaginar lo que ella hab\u00eda vivido, ni lo que podr\u00eda pasar si quienes la atacaron descubr\u00edan que estaba viva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente, fui a la cl\u00ednica. Quer\u00eda verla, aunque fuera desde la puerta. Estaba un poco mejor: m\u00e1s color en las mejillas, el rostro limpio. Y a\u00fan as\u00ed, las marcas en su cuello me revolvieron el est\u00f3mago. La enfermera me dijo algo que no olvidar\u00e9: \u201cVa a necesitar fuerza para lo que viene\u201d. En ese momento no lo entend\u00ed, pero despu\u00e9s s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche, ella despert\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo estaba cerca, en el pasillo, cuando escuch\u00e9 el primer gemido, el temblor del cuerpo, y luego el grito. Un grito de terror puro. Cuando me vio, se encogi\u00f3 como si mi cara fuera la de quien la lastim\u00f3. \u201c\u00a1No! \u00a1Fuera!\u201d lloraba, tratando de alejarse. Yo retroced\u00ed, sal\u00ed del cuarto y me qued\u00e9 pegado a la pared, escuchando como su miedo se convert\u00eda en sollozos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese dolor fue distinto. No era un dolor de culpa vieja; era el golpe de entender que, para ella, cualquier hombre era peligro. Que su miedo no era contra mui, sino contra el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sargento me dijo que su nombre era Leticia, que ten\u00eda diecinueve a\u00f1os, que era de Teresina. Mi ciudad. Su historia sal\u00eda en fragmentos, entre L\u00e1grimas y pausas. Hab\u00eda tomado un autob\u00fas, el autob\u00fas fall\u00f3, gan\u00f3 una carana. Dos hombres. Un auto oscuro. Promesas que se volvieron trampa. No se necesitan detalles para comprender el tama\u00f1o del horror. Lo que importaba era que estaba viva. Y que ahora hab\u00eda que sostenerla y perseguir a quienes hab\u00edan hecho eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al d\u00eda siguiente lleg\u00f3 su madre. Una mujer sobre ojos hinchados de llorar y manos que temblaban de rabia y alivio. Yo esperaba desconfianza, reproches. En cambio, me abraz\u00f3 como si me conociera de toda la vida, como si yo fuera un pedazo de tierra firme despu\u00e9s de un naufragio. \u201cGracias\u201d, repet\u00eda una y otra vez, como una oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leticia me mir\u00f3 entonces con otros ojos. Todav\u00eda hab\u00eda miedo en ella, pero tambi\u00e9n un reconocimiento doloroso: alguien se detuvo cuando todos pod\u00edan haber pasado de largo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica decidi\u00f3 trasladarlas a una ciudad con m\u00e1s recursos. Y esa misma noche, mientras yo intentaba dormir, vi un auto parado detr\u00e1s de mi cami\u00f3n, con los faros apagados, el motor encendido. No s\u00e9 pel\u00edcula. Solo estaba ah\u00ed, como mirando. Cinco minutos. Luego se fue. Llam\u00e9 al sargento. Su silencio al tel\u00e9fono era peor que cualquier palabra. \u201cPuede ser reconocimiento\u201d, me dijo despu\u00e9s. \u201cSi saben que usted se meti\u00f3, podr\u00edan querer callarlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me escoltaron fuera de la ciudad. Conduje hacia Floriano sintiendo que cada sombra era un peligro. Cuando llegu\u00e9 a una comisar\u00eda m\u00e1s grande, un delegado me recibi\u00f3 con firmeza y, por primera vez en d\u00edas, sent\u00ed un poco de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed entend\u00ed que lo de Leticia no era un caso aislado. Hab\u00eda una investigaci\u00f3n mayor: varios j\u00f3venes desaparecidas, patrones repetidos, rutas, autos, rostros que se repet\u00edan como un mal sue\u00f1o. La palabra \u201cred\u201d me hel\u00f3 la sangre. Y en ese hielo apareci\u00f3 una chispa: si era una roja, tambi\u00e9n pod\u00eda caerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00edas despu\u00e9s, una c\u00e1mara de un puesto de gasolina mostr\u00f3 lo que necesitaban: un sed\u00e1n oscuro, dos hombres, una cicatriz en el cuello, un gran tatuaje en el brazo. Una placa legible. Un nombre. Por primera vez, el monstruo dej\u00f3 huella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mandamiento judicial tard\u00f3 m\u00e1s de lo que todos quer\u00edamos. La burocracia se mov\u00eda lenta mientras la ansiedad nos com\u00eda por dentro. Yo visitaba a Leticia ya su madre cada kia en una casa de apoyo. Leticia escribi\u00f3 en un cuaderno para sacar el miedo de la cabeza. A veces sonre\u00eda d\u00e9bilmente. A veces temblaba con pesadillas. Pero en cada visita, incluso en su fragilidad, hab\u00eda una determinaci\u00f3n nueva: \u201cQuiero que los atrapen\u201d, dec\u00eda. \u201cQuiero que esto termine\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando finalmente lleg\u00f3 el kia, al amanecer, vi c\u00f3mo la polic\u00eda entraba en una casa cualquiera de un barrio cualquiera. Y el hombre con la cicatriz apareci\u00f3 en la puerta, con cara de sue\u00f1o, como si no fuera el mismo que hab\u00eda destruido vidas. Lo esposaron. Lo llevaron. Yo sent\u00ed alivio, s\u00ed, pero tambi\u00e9n una ungsea profunda. Porque en la busqueda encontraron pruebas que hablaban de muchas mas victimas de las que yo podia imaginar. Fotos. Objetos. Nombres que quiz\u00e1s nunca volvieron a casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese kia entendi\u00f3 algo duro: rescatar a Leticia no fue el final. Fue el principio de una verdad que muchos prefieren no mirar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro hombre, el m\u00e1s joven, el de la tatuaje, a\u00fan estaba suelto. Y eso significaba que el miedo no desaparec\u00eda de golpe. Pero tambi\u00e9n significaba que ahora hab\u00eda una pista, una persecuci\u00f3n real, gente movi\u00e9ndose para atraparlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche, sentada en la cama sencilla del alojamiento, pens\u00e9 en la carretera y en c\u00f3mo, durante a\u00f1os, me hab\u00eda refugiado en ella para no sentir. Y sin embargo, fue en esa misma carretera donde la vida me oblig\u00f3 a elegir: pasar de largo o detenerme. Huir o mirar. Ser espectador o ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente llam\u00e9 a la empresa, ped\u00ed mais tiempo y, por primera vez, no me import\u00f3 perder una entrega. Porque hab\u00eda aprendido algo que no viene en ning\u00fan manual de camionero: el verdadero peso que uno carga no es la mercanc\u00eda, sino las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leticia me envi\u00f3 un mensaje a trav\u00e9s de su madre, una nota corta pero inmensa: \u201cGracias por no seguir de largo. Voy a intentar que esta segunda oportunidad valga la pena\u201d. Me qued\u00e9 mirando esas palabras hasta que se me humedecieron los ojos. No por tristeza, sino por algo que hab\u00eda olvidado sentir: esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y si alguna vez vuelvo a pasar por esa BR-135, cuando el sol est\u00e9 bajo y las cigarras canten y el asfalto parezca eterno, voy a recordarlo. Que la carretera puede ser indiferente, s\u00ed. Pero nosotros no tenemos por qu\u00e9 serlo. Porque a veces, un simple acto \u2014frenar, bajar, espantar a los urub\u00fas, levantar a alguien del suelo\u2014 puede romper el plan de los crueles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede salvar una vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n puede salvar la tuya, aunque no lo entiendas en ese momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Posted on&nbsp;12 January, 2026&nbsp;by&nbsp;eric Ven\u00eda solo, como casi siempre, con el motor rugiendo bajo mis pies y el calor pegado a la cabina como una <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/news5.chainityai.com\/?p=9893\" title=\"Un camionero solitario ve a una joven INCONSCIENTE que se est\u00e1 convirtiendo en comida para los BUITRES\u2026 entonces \u00e9l hace esto\u2026 Cuando vi aquella escena, sent\u00ed que el mundo se me iba a detener en el pecho.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":4,"featured_media":9894,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9893","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorised"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9893"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9893\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9895,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9893\/revisions\/9895"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/news5.chainityai.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}