{"id":11196,"date":"2026-02-05T21:13:08","date_gmt":"2026-02-05T21:13:08","guid":{"rendered":"https:\/\/news5.chainityai.com\/?p=11196"},"modified":"2026-02-05T21:13:09","modified_gmt":"2026-02-05T21:13:09","slug":"se-marcho-con-una-mueca-de-desprecio-abandonandola-solo-con-un-burro-viejo-el-dia-de-su-reencuentro-esa-sonrisa-desapareceria-por-completo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/news5.chainityai.com\/?p=11196","title":{"rendered":"Se march\u00f3 con una mueca de desprecio, abandon\u00e1ndola solo con un burro viejo. El d\u00eda de su reencuentro, esa sonrisa desaparecer\u00eda por completo."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por<a href=\"https:\/\/phi-nexusalipc-com.translate.goog\/author\/gabriel\/?_x_tr_sl=auto&amp;_x_tr_tl=es&amp;_x_tr_hl=vi&amp;_x_tr_pto=wapp\">Gabriel<\/a>3 de febrero de 2026<a href=\"https:\/\/phi-nexusalipc-com.translate.goog\/category\/news\/?_x_tr_sl=auto&amp;_x_tr_tl=es&amp;_x_tr_hl=vi&amp;_x_tr_pto=wapp\">Noticias<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/phi.nexusalipc.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/link_video-89.png\" alt=\"\" title=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viento soplaba con furia seca, levantando remolinos de polvo que azotaban el rostro de Clara como si la tierra misma le advirtiera del dolor que se avecinaba. Pero nada ard\u00eda con tanta fuerza como las palabras que acababan de salir de la boca del hombre al que hab\u00eda amado durante ocho a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Qu\u00edtate de mi vista! Eres tan in\u00fatil como ese burro cojo y viejo \u2014bram\u00f3 Rogelio, lanzando una maleta con ropa vieja al suelo agrietado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara cay\u00f3 de rodillas, no por debilidad, sino por desesperaci\u00f3n. Aferrada a sus piernas, con los peque\u00f1os Mateo, de seis a\u00f1os, y Sof\u00eda, de cuatro, escondidos tras su falda, le suplic\u00f3. No suplic\u00f3 por ella, sino por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Rogelio, por Dios, no tenemos ad\u00f3nde ir. Los ni\u00f1os&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Estoy harto de ti! \u2014la interrumpi\u00f3, con los ojos inyectados en sangre por el alcohol y el desprecio\u2014. Me voy a la ciudad. Tengo una mujer de verdad all\u00ed, una con dinero, no una que huela a cebolla y tierra como t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El coraz\u00f3n de Clara se rompi\u00f3 en mil pedazos. As\u00ed que era cierto. La due\u00f1a de la cantina, la mujer que siempre la menospreciaba en misa. Rogelio hab\u00eda jugado hasta su dignidad, jugando a las cartas y en la cama de otra mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La casa\u2026 es la herencia de tus padres \u2014intent\u00f3 decir Clara con la voz quebrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no es m\u00edo. Lo perd\u00ed anoche jugando al p\u00f3quer contra el capataz del rancho vecino. Tienes veinticuatro horas para salir antes de que te echen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rogelio se subi\u00f3 a la camioneta roja. Clara corri\u00f3 tras \u00e9l, intentando agarrarse a la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Al menos d\u00e9janos la camioneta! \u00a1Sof\u00eda no puede ir caminando hasta el pueblo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Fuera de aqu\u00ed, loca! \u2014grit\u00f3, acelerando\u2014. \u00bfQuieres algo? \u00a1Bien! Aqu\u00ed tienes tu herencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1al\u00f3 hacia el granero, donde Baltazar, el burro de la familia, asomaba su cabeza gris y llena de manchas. El animal ten\u00eda una pata torcida por una herida grave que nunca san\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese burro es igual que t\u00fa: viejo, testarudo e in\u00fatil. C\u00e1rgalo con tus harapos y pi\u00e9rdete en el desierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Envuelto en una nube de polvo t\u00f3xico y risas crueles, el padre de sus hijos se march\u00f3. Clara se qued\u00f3 all\u00ed, tragando tierra y l\u00e1grimas, abrazando a dos ni\u00f1os que no entend\u00edan por qu\u00e9 su mundo se hab\u00eda derrumbado en cinco minutos. Baltazar se acerc\u00f3 cojeando y le dio un suave golpecito en el hombro con el hocico, como dici\u00e9ndole: \u00abEstoy aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara mir\u00f3 hacia el horizonte. Al norte se extend\u00eda el pueblo: verg\u00fcenza, burla. Al sur se extend\u00eda el Pedregal: una tierra muerta de piedra volc\u00e1nica donde, seg\u00fan dec\u00edan, ni siquiera las serpientes sobreviv\u00edan. Pero el burro, obstinadamente, gir\u00f3 la cabeza hacia el sur. Clara sinti\u00f3 un escalofr\u00edo. No ten\u00eda dinero, ni casa, ni marido. Solo un burro cojo y dos bocas que alimentar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014V\u00e1monos \u2014susurr\u00f3, tomando una decisi\u00f3n que parec\u00eda suicida\u2014. V\u00e1monos al sur.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY ahora qu\u00e9 pasar\u00e1? Una madre abandonada con sus dos hijos peque\u00f1os y un burro cojo se aventura en el desierto m\u00e1s cruel del Pedregal, donde la tierra parece muerta y el sol no tiene piedad. \u00bfSobrevivir\u00e1n? \u00bfQu\u00e9 secreto esconde esa tierra \u00e1rida que Rogelio nunca imagin\u00f3? \u00bfO estar\u00e1 el burro &#8220;in\u00fatil&#8221; a punto de revelar un tesoro que lo cambiar\u00e1 todo para siempre? No te pierdas la segunda parte&#8230; porque a veces, lo que parece el final es solo el comienzo de una victoria \u00e9pica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que Clara no sab\u00eda al dar ese primer paso hacia el infierno de las piedras era que su esposo no la enviaba a la muerte. Sin darse cuenta, la empujaba directamente hacia el secreto m\u00e1s grande y valioso que la tierra hab\u00eda ocultado durante siglos: un secreto a punto de cambiar su destino, pero que tambi\u00e9n traer\u00eda de vuelta a los demonios del pasado, dispuestos a derramar sangre antes que dejarla ser feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viaje por el Pedregal fue una verdadera odisea bajo un sol implacable. El suelo no era tierra; eran filos de roca negra que atravesaban almas y esp\u00edritus por igual. Baltazar, a pesar de su cojera, cargaba a los ni\u00f1os por turnos, jadeando pero sin detenerse. Era como si el animal supiera algo que Clara desconoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al tercer d\u00eda, se acab\u00f3 el agua. Sof\u00eda ten\u00eda los labios agrietados y Mateo llor\u00f3 en silencio, sin l\u00e1grimas. Clara se desplom\u00f3 bajo la escasa sombra de un mezquite seco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Perd\u00f3name \u2014solloz\u00f3, abrazando a sus hijos\u2014. Te fall\u00e9. Mam\u00e1 te fall\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaban atrapados en un callej\u00f3n sin salida: un profundo barranco rodeado de muros de piedra. Era el final. Entonces, un sonido r\u00edtmico rompi\u00f3 el silencio. \u00a1Pum, pum, pum!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baltazar no descansaba. El burro estaba en un rinc\u00f3n, golpeando fren\u00e9ticamente el suelo con su pata sana. Cavaba desesperadamente, resoplando, insistiendo. Clara se mantuvo en pie con sus \u00faltimas fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo, viejo amigo?\u201d murmur\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El burro la mir\u00f3 y rebuzn\u00f3 con fuerza. Clara se acerc\u00f3 y vio que la tierra que hab\u00eda descubierto no era gris, sino oscura. H\u00fameda. Cay\u00f3 de rodillas y empez\u00f3 a cavar con las manos, rompi\u00e9ndose las u\u00f1as, ignorando el dolor. Y entonces surgi\u00f3 el milagro: un fino chorro de agua turbia y marr\u00f3n, pero bendita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Agua! \u00a1Ni\u00f1os, agua!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo filtraron a trav\u00e9s de su chal. Bebieron como si fuera n\u00e9ctar de los dioses. Baltazar hab\u00eda encontrado un manantial subterr\u00e1neo, una vena de vida en medio de la muerte. Y no solo eso. Una vez saciada su sed y mirando a su alrededor con nuevos ojos, Clara vio ruinas: muros de piedra volc\u00e1nica que una vez fueron una casa. Y a su alrededor, cientos de \u00e1rboles secos, retorcidos como esqueletos grises.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cUn castillo\u201d, dijo Mateo con la inocencia de un ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, mi amor. Nuestro castillo \u2014respondi\u00f3 Clara, sintiendo una extra\u00f1a energ\u00eda correr por su espalda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche durmieron protegidos por los muros. Al d\u00eda siguiente, buscando le\u00f1a, Clara intent\u00f3 romper una rama de uno de esos \u00e1rboles &#8220;muertos&#8221;. No se quebr\u00f3; se dobl\u00f3. Sac\u00f3 un cuchillo viejo y cort\u00f3 la corteza. Bajo el gris sin vida brillaba un verde profundo y h\u00famedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su abuelo le hab\u00eda hablado de ellos. Olivos. Los \u00e1rboles inmortales. Pod\u00edan dormir cien a\u00f1os y despertar con una sola caricia amorosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEst\u00e1n vivos\u201d, susurr\u00f3 Clara, y sinti\u00f3 que ella tambi\u00e9n estaba viva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los meses siguientes, la mujer &#8220;in\u00fatil&#8221; se convirti\u00f3 en una guerrera. Con las manos ensangrentadas, pod\u00f3, limpi\u00f3 y cuid\u00f3 aquella arboleda olvidada. Baltazar acarre\u00f3 fertilizante y agua. Los ni\u00f1os eliminaron las plagas. Y la tierra agradecida respondi\u00f3 con una explosi\u00f3n de vida. Los \u00e1rboles florecieron y dieron aceitunas, negras y brillantes como la obsidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara no ten\u00eda maquinaria, as\u00ed que mol\u00eda las aceitunas con piedras de r\u00edo, como hac\u00edan sus antepasados. El resultado no era un aceite cualquiera. Era un l\u00edquido denso, de color esmeralda, con un aroma embriagador a hierba fresca y sol. Baj\u00f3 al pueblo atemorizada con veinte botellas improvisadas. Regres\u00f3 con los bolsillos llenos de dinero y la certeza de haber encontrado oro verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la felicidad siempre parec\u00eda tener un precio. La noticia de la \u00abmujer del burro milagroso\u00bb lleg\u00f3 a Rogelio: sucio, borracho y arruinado. La codicia le ilumin\u00f3 los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde, mientras Clara trabajaba con Gabriel \u2014el verdadero due\u00f1o del terreno, un joven cocinero que hab\u00eda llegado siguiendo los mapas de su abuelo y se qued\u00f3 maravillado con el trabajo de Clara\u2014, se desat\u00f3 el caos. Rogelio apareci\u00f3 en la entrada, con un cuchillo reluciente en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Vaya, vaya! \u00bfAs\u00ed que aqu\u00ed es donde escondes mi dinero? \u2014balbuce\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriel intent\u00f3 intervenir, pero Rogelio estaba loco de celos y alcohol. De un golpe, volc\u00f3 la mesa que conten\u00eda semanas de producci\u00f3n. Las botellas se rompieron. El aceite se derram\u00f3 sobre la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Eso es por ense\u00f1arte qui\u00e9n manda! \u2014grit\u00f3 Rogelio\u2014. Y me llevo lo \u00fanico que vale la pena aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desat\u00f3 a Baltazar. El burro se resisti\u00f3, pero Rogelio lo golpe\u00f3 brutalmente y lo arrastr\u00f3 cuesta abajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Lo voy a vender al matadero!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara sinti\u00f3 que se mor\u00eda. Gabriel, con la mand\u00edbula apretada, la levant\u00f3 del suelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sube al jeep. No vamos a permitir que esto pase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persecuci\u00f3n fue fren\u00e9tica. Llegaron al matadero municipal justo cuando Rogelio cerraba el trato con el carnicero. Baltazar estaba atado a una camioneta oxidada, con la mirada triste de quien se despide de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1D\u00e9jenlo ir!\u201d grit\u00f3 Clara, saltando del jeep.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Pi\u00e9rdete, loca! Ya lo vend\u00ed \u2014se burl\u00f3 Rogelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El carnicero avanz\u00f3 hacia Gabriel con el gancho en alto, y Rogelio sac\u00f3 su cuchillo. Iban a perder. Pero olvidaron un detalle: Baltazar ya no era el viejo burro que Rogelio hab\u00eda abandonado. Meses de buena comida, agua limpia y amor le hab\u00edan devuelto las fuerzas. Y los burros recuerdan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al ver a Clara en peligro, Baltazar rompi\u00f3 la cuerda con un tir\u00f3n violento. No huy\u00f3. Carg\u00f3. Embisti\u00f3 a Rogelio por detr\u00e1s con la fuerza de un tren. El golpe seco lo mand\u00f3 de cara a un charco de lodo y sangre. El carnicero, distra\u00eddo, fue empujado a un lado por Gabriel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Corre, Clara!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se escaparon por los callejones, el burro trotando libremente a su lado, dejando a un humillado Rogelio abandonado en la inmundicia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche, bajo un puente, Clara abraz\u00f3 a su burro y supo que hab\u00eda ganado una batalla, pero que la guerra final a\u00fan estaba por llegar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El plazo de treinta d\u00edas dado por un capataz corrupto conocido como &#8220;El Turco&#8221; para desalojarlos lleg\u00f3 al amanecer. Rogelio, furioso y humillado, se ali\u00f3 con \u00e9l. Al amanecer, la tierra tembl\u00f3. No fue un terremoto. Fueron excavadoras. M\u00e1quinas amarillas avanzaron para aplastar la casa de piedra y arrancar los olivos centenarios. Rogelio iba al frente, con papeles falsos en la mano y una sonrisa s\u00e1dica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1T\u00edrenlo todo!\u201d orden\u00f3 El Turco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara se par\u00f3 frente a la m\u00e1quina m\u00e1s grande. Sola. Peque\u00f1a ante el monstruo de acero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Tendr\u00e1s que atropellarme!\u201d grit\u00f3, y su voz hizo dudar al operador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Pisa! \u2014rugi\u00f3 Rogelio\u2014. \u00a1Es mi esposa y le doy permiso!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pala mec\u00e1nica se levant\u00f3. Mateo y Sof\u00eda gritaron desde la casa. Parec\u00eda el fin. Entonces Gabriel dio un paso adelante, sacando un tel\u00e9fono y una carpeta de cuero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Alto! \u2014Su voz sonaba autoritaria\u2014. Soy Gabriel Villalobos. Accionista mayoritario de la constructora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Silencio absoluto. El Turco palideci\u00f3. El apellido Villalobos pertenec\u00eda a los due\u00f1os de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1s despedido por robo y falsificaci\u00f3n \u2014dijo Gabriel con calma, letalmente\u2014. Y a ti \u2014se\u00f1al\u00f3 a Rogelio\u2014, la polic\u00eda va en camino por intento de homicidio y maltrato animal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las sirenas de la Guardia Nacional inundaron el valle. Acorralado, Rogelio se arroj\u00f3 a los pies de Clara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clarita, mi amor, diles que es un error. Soy tu esposo, el padre de tus hijos. No dejes que me lleven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara lo mir\u00f3. Ya no ve\u00eda al hombre que una vez la aterroriz\u00f3. Ve\u00eda a un pat\u00e9tico desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mi esposo muri\u00f3 el d\u00eda que nos abandon\u00f3 en el desierto \u2014dijo con frialdad\u2014. \u00a1Ll\u00e9venselo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los coches patrulla se llevaban a los villanos, Gabriel sac\u00f3 un viejo documento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mi abuelo dej\u00f3 una cl\u00e1usula \u2014le explic\u00f3 a Clara con los ojos brillantes\u2014. La tierra es de quien la haga productiva. Legalmente, Clara, la Hacienda La Candelaria es tuya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara cay\u00f3 de rodillas y bes\u00f3 el suelo; el mismo suelo que la hab\u00eda herido ahora la coronaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron dos a\u00f1os. El Pedregal ya no era un desierto gris. Era un para\u00edso verde. El aceite El Milagro de Baltazar gan\u00f3 premios internacionales. Clara, ahora una respetada empresaria, caminaba con confianza entre sus olivos. Hab\u00eda creado una cooperativa para dar trabajo a las madres solteras del pueblo. Baltazar, viejo y consentido, dorm\u00eda la siesta en un establo de lujo, la mascota querida de todos. Gabriel y Clara hab\u00edan formado un verdadero hogar, sin gritos, solo risas y el olor de la comida caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde, Clara tuvo que ir al pueblo. Cerca de la terminal de autobuses, vio a un mendigo sentado en la acera, sucio, con una botella de licor barato en la mano. Era Rogelio, irreconocible, consumido por sus demonios. Al verla bajar de su camioneta nueva, vestida con elegancia y dignidad, levant\u00f3 la vista. Sus miradas se cruzaron. Abri\u00f3 la boca para decir algo, pero la verg\u00fcenza le cerr\u00f3 la garganta. Baj\u00f3 la cabeza, escondi\u00e9ndose entre las rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara se detuvo. Podr\u00eda haberle escupido. Podr\u00eda haberlo insultado. Pero su coraz\u00f3n estaba tan lleno de paz que no hab\u00eda espacio para el odio. Sac\u00f3 un billete de su bolso y lo deposit\u00f3 con cuidado en la gorra del mendigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Que Dios te perdone, Rogelio \u2014murmur\u00f3\u2014, porque gracias a que me dejaste ir, aprend\u00ed a volar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dio la vuelta y camin\u00f3 hacia su futuro, dejando atr\u00e1s para siempre la sombra que una vez la hizo creer que no val\u00eda nada. Porque Clara hab\u00eda aprendido la lecci\u00f3n m\u00e1s importante de todas: a veces la vida tiene que quebrarte, molerte y exprimirte como una aceituna, para extraer la esencia m\u00e1s pura y valiosa que llevas dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Interesante para ti<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>PorGabriel3 de febrero de 2026Noticias El viento soplaba con furia seca, levantando remolinos de polvo que azotaban el rostro de Clara como si la tierra <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/news5.chainityai.com\/?p=11196\" title=\"Se march\u00f3 con una mueca de desprecio, abandon\u00e1ndola solo con un burro viejo. 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