¡No vengas tu leche dentro de mí…! Suplicó la dama al vaquero solitario que ardía por amarla ¡No vengas tu leche dentro de mí…! Suplicó la dama al vaquero solitario que ardía por amarla
En las llanuras ardientes de Sonora, donde el sol quema la piel y la noche congela los huesos, se alzaba el rancho la esperanza perdida. […]