Una hora antes de mi boda, sin querer oí a mi prometido susurrarle a su madre: «No la quiero. Solo quiero el dinero». Ella se rió y respondió: «Solo mantenla emocionalmente enganchada hasta que nos quedemos con los bienes. Es débil».
Una hora antes de mi boda, en el Hotel Mirador de Sevilla, todavía con rulos y bata blanca, salí al pasillo a respirar. El maquillaje […]