El aire en el aula de Teoría Avanzada de Números de la Universidad Whitmore siempre se sentía pesado, pero aquella tarde de octubre era casi sofocante. Al frente del aula, el profesor Richard Hartwell gobernaba el espacio como un rey en su trono. Con veintitrés años de titularidad, un salario millonario y un ego inquebrantable, Hartwell se consideraba intocable. Disfrutaba infundiendo miedo, controlando su pequeño reino y filtrando a los estudiantes que, según sus retorcidos y discriminatorios estándares, «no pertenecían» a la élite matemática. Y para él, Isaiah Parker era el blanco perfecto.
PorGabriel21 de febrero de 2026Noticias El aire en el aula de Teoría Avanzada de Números de la Universidad Whitmore siempre se sentía pesado, pero aquella […]